Del lenguaje y otras yerbas...

A partir de las correcciones de las WQ, en la Comisión 3 surgió un debate sumamente interesante en torno al lenguaje que usamos en esa actividad. Para quienes no somos de la comisión, trataré de hacer una síntesis del debate, pidiendo anticipadas disculpas a los protagonistas. El tema lo comenzó Mónica marcando la importancia de la redacción y de la ortografía al elaborar un material didáctico, pero además, la necesidad de utilizar un español neutro cuando se preparan materiales que se lanzan al ciberespacio y así poder ser utilizados sin inconvenientes en Miami, España, Colombia, etc. Para Mónica, sin un lenguaje neutro los significados podrían variar, poniendo como ejemplo la frase utilizada en la WQ, “que los alumnos revuelquen la web”, la expresión, además, no resultaba muy “académica”. La respuesta no se hizo esperar. Luis David plantea no estar de acuerdo con manejar un lenguaje estándar o neutro, porque se perdería la riqueza propia del lenguaje, su intencionalidad. Para él, lo que cuenta, más allá de lo “académico”, es que la comunicación y el mensaje surtan el efecto deseado, que pueda persuadir y encaminar a la acción planificada. El debate continuó, y cada vez con más aportes. Por mi parte, coincido con la postura de Luis David, en tanto aprovechar la riqueza de nuestro lenguaje, y también con otros comentarios que planteaban que un docente debe adaptar el material didáctico para sus alumnos y circunstancias, y el lenguaje es uno de los componentes a ser adaptado. Por otro lado, un elemento de análisis que me parece primordial es la consideración del lenguaje que utilizan los jóvenes, el cual dista mucho de ser “académico”. Ante ello, ¿qué debemos hacer? ¿Seguir utilizando un lenguaje académico del cual nuestros alumnos, con suerte, comprenden dos de cinco palabras que pronunciamos o escribimos? ¿Abandonar el lenguaje académico sustituyéndolo por el que usan nuestros jóvenes? Me parece que ni una cosa ni la otra, como dice Luis David, “ni tanto que queme al santo, ni tan poquito que no lo alumbre”. En mi práctica como docente voy adaptando mi lenguaje para que el mensaje sea efectivo, para que pueda comunicarme con mis alumnos, y utilizo diferentes estrategias para que los alumnos se vayan apropiando de un lenguaje “más académico”, o si se quiere, en los términos objetivos de la ciencia que aprendemos. En el proceso tengo avances y retrocesos, pero mi objetivo sigue siendo construir un mismo lenguaje, con códigos compartidos, y así lograr comunicarme con mis alumnos. Como síntesis de esta entrada, me pareció imperdible el video de “Peter Capusotto”, donde parodia un mensaje del Ministerio de Educación, preocupado por el habla de los jóvenes y el uso que le dan al idioma.







2 Comments:

  1. Luis David Tobón López said...
    Me encantó el video creo que se parece tanto a la realidad que ni haría falta hacerlo en sátira ja ja ja. Y no es sólo en el contexto argentino son "vicios" generalizantes... Hiciste un excelente resumen de lo que ocurrió en la Comisión 3 a la cual pertenezco y creo que para eso han sido creados estos espacios, para debatir, conocernos, multiplicar las voces y trascender la idea de comisión, para pensar en la comunidad del PENT.

    saludos Fabiana, muchas gracias por tu interés...
    Le prof said...
    Para mi, la noción de un idioma "neutro" o en el oral "sin acento" carece de sentido. Si uno reconoce por la forma de hablar del interlocutor que éste es de Mexico, España o Chile, reconoce en general que no pertenece a su grupo, que no pertenece al mismo grupo que "nosotros" sino al de los "otros". El "español neutro", si bien puede impedir la primera identificación, no evita que el interlocutor sea identificado como perteneciente al grupo de los "otros" (¿"de dónde sos?"). Y además, ¿quién decide qué es neutro? ¿Acaso "patata" es más neutro que "papa"? De hecho, ni siquiera "español" es neutro, porque para américa latina implica en última instancia una marca impuesta por los colonizadores. ¿Qué quedaría de la noción "español neutro" si hablásemos mexicano, chileno o argentino en lugar del genérico "español"?
    Muy bueno tu blog. Saludos

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